«Reunión que ha sido convocada para mañana viernes por la mañana y que ha resultado ser el escenario perfecto para lucir la ineptitud y la doble moral que reina en el consistorio; Ya que los concejales de Por La Rioja enviaban a integrantes del mismo partido para que fuesen a adelantar la noticia, burlándose descaradamente de la formalidad y, por supuesto, del comunicado oficial que debía provenir del propio concejal de hostelería»
El pleno municipal del martes 25 de marzo prometía ser una exhibición de liderazgo y determinación del equipo de gobierno del Partido Popular de Raúl Riaño y Por La Rioja de Óscar Reina. Sin embargo, lo que debía ser una demostración de autoridad terminó siendo un espectáculo de improvisación indigna. La esperada votación sobre la ordenanza de terrazas acabó con el equipo de gobierno encogido de miedo, el alcalde plegándose ante su socio de gobierno y el concejal de Hostelería convertido en el gran hazmerreír de la jornada.
Después de semanas vendiendo la firmeza de la ordenanza con la seguridad de un chef defendiendo su plato estrella, el gobierno municipal se desinfló en cuanto sintió la presión de los hosteleros asistentes en masa a la sesión plenaria. Bastó con que estos llenaran las butacas del pleno con sus miradas reprobatorias para que los concejales del PP y Por La Rioja entraran en pánico. El resultado: una claudicación absoluta y la humillación pública del concejal de Hostelería, que vio cómo su propia iniciativa era sepultada sin siquiera tener la oportunidad de defenderla.
El momento más bochornoso llegó cuando, en un giro digno de una telenovela de tercera, el portavoz de Por La Rioja propuso dejar el asunto “sobre la mesa”. Lo que ocurrió a continuación dejó claro quién manda realmente en este ayuntamiento.
El alcalde, sin pestañear, le dio la razón, dejando a su concejal de Hostelería con la misma relevancia que un mantel de papel en una mesa de celebración. Pero la traición no quedó ahí: tras sacrificarlo sin contemplaciones, el alcalde decidió rematar la faena con una frase que dejó atónitos a los presentes. Se dirigió a la sala con la solemnidad de quien cree estar diciendo algo brillante y afirmó sin pestañear: “La ordenanza es muy buena y está muy trabajada… pero la dejamos encima de la mesa sin aprobarla.”
El desconcierto fue inmediato. La frase era un auténtico insulto a la inteligencia, una declaración que no solo dejaba claro que la ordenanza había sido tirada a la basura porque era un copia y pega mal hecho, sino que además reducía al concejal de Hostelería a un pelele sin capacidad de decisión y que solo le queda “resignarse” y esperar a la siguiente estocada de Por La Rioja. Los asistentes, entre la incredulidad y la sorna, no pudieron evitar una sensación de déjà vu: otra sesión más convertida en un circo político al que este gobierno ya nos tiene acostumbrados.
Pero si hubo alguien que salió reforzado de este esperpento, fue las Hostelería calceatense , su unión para hacer fuerza y luchar porque le dejen trabajar en paz y que no hundan el puesto de trabajo que sustenta a sus familias , dió sus primeros frutos con la suspensión momentáneo de aprobación definitiva de la esperpéntica ordenanza.
Muévete Santo Domingo, que no solo había advertido que la ordenanza era una ordenanza injusta , sino que además fue el único grupo que realmente se preocupó por la hostelería llevaba meses denunciando que la normativa no solo era lesiva y antidemocrática, sino que además se había hecho de espaldas al sector afectado. No hablaban por hablar: al final, el tiempo les ha dado la razón y solicitaron al equipo de gobierno que se reúnan con los hosteleros para hacer una ordenanza real y en consenso con lo que necesita la ciudad.
Reunión que ha sido convocada para mañana viernes por la mañana y que ha resultado ser el escenario perfecto para lucir la ineptitud y la doble moral que reina en el consistorio; Ya que los concejales de Por La Rioja enviaban a integrantes del mismo partido para que fuesen a adelantar la noticia, burlándose descaradamente de la formalidad y, por supuesto, del comunicado oficial que debía provenir del propio concejal de hostelería. Con este movimiento, el partido no solo se cuelga otra medalla, sino que deja clarísimo quién manda y quién aprueba en el consistorio, subrayando la mala praxis y la falta de rigor de aquellos que se creen con el poder absoluto. Mientras tanto, el concejal de hostelería, humillado y relegado a un papel secundario, se ve obligado a bailar al son que le imponen, dejando en evidencia su incapacidad para gestionar el asunto con la seriedad que se esperaba.
Mientras los concejales del PP y Por La Rioja se escondían detrás de excusas baratas , Muévete Santo Domingo fue el único grupo que realmente escuchó a los hosteleros y llevó su voz al pleno. Su postura no se basaba en oportunismo ni en cálculos políticos, sino en una convicción clara: la ordenanza era un despropósito y había que frenarla. Y vaya si se frenó, aunque no gracias al gobierno, sino al miedo escénico de los mismos concejales que iban a aprobarla sin pestañear.
Porque si algo dejó claro este pleno, fue el ridículo absoluto de ciertos concejales del equipo de gobierno. Esos mismos que, en privado, aseguraban a los hosteleros que “no estaban de acuerdo con la ordenanza”, pero que en público iban a levantar la mano sin rechistar.
El jaque del socio de gobierno al alcalde de “dejar el tema sobre la mesa” y la trágala del alcalde sacrificando a su compañero y concejal de hostelería les salvó de ser desenmascarados en directo, porque la intención de los hosteleros era clara: iban a exponer uno por uno a quienes les habían mentido en la cara. Hoy pueden respirar tranquilos, pero el día que lo lleven a otro pleno para votar , ya saben que no habrá escapatoria.