» La Interventora confirma que el Ayuntamiento ha vivido por encima de sus posibilidades»
La interventora municipal informó en el Pleno ordinario del pasado 31 de marzo de la liquidación del presupuesto de 2025, confirmando una situación económica muy grave en el Ayuntamiento de Santo Domingo de la Calzada.
Los datos oficiales reflejan un incumplimiento claro de la ley: el gasto municipal se ha incrementado un 71,35%, muy por encima del límite legal del 3,2% . Además, el Ayuntamiento presenta un déficit de 1.478.114,99 euros, lo que supone una necesidad de financiación del 17,05%, incumpliendo el principio de estabilidad presupuestaria .
La consecuencia directa de estos incumplimientos es especialmente grave: el Ayuntamiento está obligado por ley a aprobar un Plan Económico-Financiero (PEF). Así lo reconoce expresamente el propio decreto municipal: “TOMAR CONOCIMIENTO del incumplimiento de Estabilidad y Regla de Gasto… INICIAR el procedimiento para la formulación de un Plan Económico-Financiero (PEF)…” . Esto no es una decisión política, es una imposición legal.
Un Plan Económico-Financiero es, en la práctica, un plan de ajuste que obliga al Ayuntamiento a corregir el desequilibrio en un máximo de dos años, lo que implica recortes, limitación del gasto, control estricto de las cuentas municipales y posibles subidas de impuestos. Es decir, las decisiones actuales tendrán consecuencias directas para los vecinos.
Los datos de la liquidación explican claramente cómo se ha llegado a esta situación: se han gastado 9,99 millones de euros frente a 8,67 millones de ingresos, generando un desfase estructural . A ello se suma la existencia de 1.290.894,70 euros en facturas sin pagar . Es decir, el Ayuntamiento no solo gasta más de lo que ingresa, sino que además acumula pagos pendientes, generando un problema estructural de gestión económica.
Pero lo realmente preocupante es cómo se ha llegado hasta aquí. Este equipo de gobierno del Partido Popular y Por La Rioja recibió un Ayuntamiento con las arcas llenas y, a falta de un año para terminar la legislatura, no solo ha agotado esos ahorros, sino que está dejando las cuentas en déficit. Y aún queda un año más de gestión.
Esta situación no se entendería si ese gasto se hubiese traducido en avances reales para la ciudad, pero no ha sido así. No hay estación de autobuses, no se ha renovado ni un solo metro de tubería de agua, no se ha modernizado el alumbrado público con tecnología LED, no se ha desarrollado suelo industrial, no se ha avanzado en la rehabilitación de las murallas ni en una reforma integral del Espolón.
Mientras tanto, los servicios públicos se deterioran: contratos caducados, servicios en prórroga, problemas sin resolver con el personal municipal y una ciudad cada vez más abandonada. Ni siquiera se están atendiendo adecuadamente cuestiones básicas como el mantenimiento de jardines o la poda.
El portavoz de Muévete Santo Domingo, Carlos Barrón, ha señalado que “la preocupación en la ciudad es evidente. Estamos ante unas cuentas que reflejan un problema muy serio: se está gastando muchísimo más de lo que se ingresa, y eso no es sostenible”. Asimismo, ha añadido que “lo más grave es que ya no estamos ante un aviso, sino ante una obligación: el Ayuntamiento tiene que hacer un Plan Económico-Financiero, y eso significa ajustes que acabarán afectando a los vecinos”. Barrón ha concluido que “cuando no hay dinero, hay que priorizar, y aquí se ha hecho justo lo contrario: se ha elegido gastar más en fiestas en lugar de reforzar los servicios públicos y el mantenimiento de la ciudad”.
A esta situación se suma una evidente falta de responsabilidad política. Porque no solo es una cuestión de gestión local, sino también de quienes la respaldan. Este deterioro económico tiene responsables directos en el gobierno municipal, pero también en quienes, a nivel regional, avalan este modelo de gestión.
La liquidación del presupuesto de 2025 confirma una realidad preocupante: incumplimiento de la ley, déficit estructural, facturas sin pagar y un Ayuntamiento obligado a aplicar un plan de ajuste. El Plan Económico-Financiero no es una advertencia, es la prueba de que la situación económica ha entrado en una fase crítica, y sus consecuencias serán inevitables para la ciudad.