Lo ocurrido hoy en el Ayuntamiento de Santo Domingo de la Calzada nos parece absolutamente inadmisible.
Durante toda la mañana, el Registro General del Ayuntamiento ha permanecido cerrado, mientras numerosos vecinos esperaban a las puertas para poder realizar sus trámites.
Y lo más grave: ni un cartel, ni un aviso, ni una explicación. NADA.
Hemos acudido en varias ocasiones y la situación era la misma. La gente esperando y cada vez más vecinos preguntándose qué estaba pasando.
Estamos hablando del Registro General de un Ayuntamiento, un servicio básico al que acuden ciudadanos para realizar trámites, solicitar certificados, gestionar cuestiones relacionadas con el padrón o presentar documentación.
❌ No se puede cerrar un servicio municipal esencial en un día laborable como si no pasara nada.
❌ No se puede dejar a los vecinos esperando en la puerta sin ofrecer una explicación.
❌ Y no se puede pretender que la falta de personal, las vacaciones o una mala organización interna terminen pagándolas siempre los ciudadanos.
Los vecinos pagan sus impuestos durante los 365 días del año y tienen derecho a que su Ayuntamiento se organice para garantizar unos servicios públicos mínimos.
Si falta una persona, habrá que prever sustituciones y organizar el servicio. Lo que no puede hacerse es cerrar la puerta y dejar a la gente fuera.
Y, además, hay algo que resulta especialmente preocupante: ¿qué ocurre con aquellos ciudadanos que tienen un plazo administrativo que vence hoy y necesitan presentar presencialmente su documentación?
Un Ayuntamiento no puede funcionar dependiendo de si una determinada persona está o no está. Tiene que existir planificación, previsión y responsabilidad.
🏛️ Esto ya no parece un problema puntual. Es un problema de gestión.
Santo Domingo de la Calzada merece un Ayuntamiento que funcione, que atienda y que respete el tiempo de sus vecinos.
Porque cada vez resulta más difícil entender cómo servicios municipales básicos pueden acabar funcionando de esta manera.
El Ayuntamiento es la casa de todos. Y en un día laborable, lo mínimo que pueden encontrarse los vecinos es la puerta abierta y alguien que les atienda.
Esto es un caos. Y, lamentablemente, en vez de mejorar, va a peor.