El balance triunfalista del alcalde, Raúl Riaño, sobre 2025 no se sostiene frente a la realidad que viven los vecinos y vecinas de Santo Domingo de la Calzada. Lejos del supuesto “impulso económico”, la ciudad presenta abandono, servicios deteriorados, proyectos paralizados y una legislatura prácticamente agotada.

En empleo, el equipo de gobierno presume de una ligera bajada del paro, pero oculta datos oficiales clave: Santo Domingo ha caído del décimo al decimoséptimo puesto en peso industrial en La Rioja, y ha sido la única cabecera de comarca que ha perdido la subvención autonómica para contratar un agente de empleo. No es opinión política, son datos oficiales de la agencia tributaria y un récord negativo sin precedentes.

El alcalde también presume del presupuesto de 2025, pero silencia que se aprobó en junio, con seis meses de retraso pese a contar con mayoría absoluta. Esa mala gestión provocó la pérdida de más de 600.000 euros de fondos europeos para la escuela infantil y otras subvenciones que ni siquiera pudieron solicitarse. No fue mala suerte, fue irresponsabilidad.

Cuando habla de impulso económico, quizá se refiera al suyo propio: Raúl Riaño es ya el cuarto alcalde mejor pagado de La Rioja, cobrando más que alcaldes de municipios más grandes, mientras la ciudad pierde oportunidades y se deteriora.

Además, intenta apropiarse de proyectos que no son suyos. La subestación eléctrica de la carretera de Bañares responde a un convenio firmado en la legislatura anterior con el acuerdo de todos los grupos. En cambio, la línea eléctrica hasta el polígono de San Lázaro, que sí dependía de este gobierno, sigue sin licitar tras casi tres años.

En comercio y hostelería, los hechos desmienten el discurso: eliminó los bonos comercio en 2023, una ayuda directa de 100.000 euros al pequeño comercio, para destinar ese dinero a cultura y festejos. Un concurso de pinchos no es política económica. A ello se suma la incapacidad para aprobar la ordenanza de terrazas consensuada en la legislatura anterior, imponiendo ahora una normativa más restrictiva que ha reducido actividad y empleo en verano.

Lo que sí se ha impulsado es el gasto en “pan y circo”: más de 2 millones de euros en música, espectáculos y fuegos artificiales, mientras se pierden subvenciones, se abandonan inversiones básicas y se deterioran los servicios públicos.

Sobre la Ciudad Deportiva, la realidad es evidente: en tres años no se ha iniciado ninguna obra. Vender como “primera fase” la reparación del tejado del polideportivo Valle del Oja es faltar al respeto a la inteligencia de los calceatenses.

En patrimonio, la inacción es total. Hace más de un año se firmó un convenio para recuperar el torreón nº12 y no se ha hecho nada. El casco histórico empeora y la mala gestión ya ha generado múltiples procedimientos judiciales.

A poco más de un año de acabar la legislatura, el balance es demoledor: presupuestos de 2026 sin aprobar a 1 de enero, el servicio de limpieza diaria sin licitar, una red de agua obsoleta sin renovar ni un metro mientras se pierden cerca de 300.000 euros al año en fugas, y un largo listado de promesas incumplidas.

El alcalde sabe que su balance no es verdad, y lo hace a sabiendas. Por eso es aún más grave. Santo Domingo de la Calzada no vive un año de impulso, vive una ciudad en la UVI y una legislatura agotada. Desde Muévete Santo Domingo seguiremos denunciándolo, porque nuestros vecinos y vecinas merecen verdad, gestión y futuro, no propaganda